Arquitectura Militar de la

Guerra Civil Española


Día 27

En un intento desesperado de fracturar el frente enemigo, un camión gubernamental es empujado penosamente por un grupo de hombres hasta la cima del Puerto del León con el fin de explosionarlo y aprovechar la posterior confusión para organizar un nuevo ataque. La guardia enemiga advierte el movimiento antes de que el vehículo llegue a su destino. El Tte. Col. Zabaleta ordena efectuar disparos directos con dos Schnneider 75 que hacen blanco, camioneta y personal desaparecen en medio de una tremenda explosión, haciendo fracasar una vez mas las tentativas de recuperar la posición.
Horas después cuando se produce un fuerte bombardeo, comparecen 344 efectivos pertenecientes al Tercio de Requetés de Abárzuza mandados por el cura párroco de Allo (Estella) don José Ulibarri. Se producen asaltos reiterados por parte republicana siendo rechazados cuantas veces se intenta.
Estos últimos habían recibido dos compañías de la Guardia Civil que llevaban al mando a los capitanes Parra y Montes, la 4ª Cía de Asalto y tres compañías de "Aceros" del Quinto Regimiento guiadas por Enrique Líster, ya ascendido a capitán, mas las milicias P.U.A con el alférez Díaz Carmona, estas fuerzas añadidas a las ya existentes en el frente obstruyen el paso del ejército del general Ponte.
El teniente coronel Puig cae en el combate siendo sustituido por Moriones.
Al caer la tarde son evacuados a Madrid cuantiosos heridos que componían las filas de las tropas de Riquelme.

Poesía en la guerra

Mañana de Peguerinos,
con El Escorial al fondo
ladra la ametralladora
suben lo mismo que troncos.
Entre los troncos, los hombres
son españoles y moros,
abajo San Rafael
los protegen, suben torvos.
Regulares de Larache,
mandados contra nosotros
por oficiales del crimen,
que así se llaman católicos.
Bustamet Alí Mohamed,
barba blanca, negros ojos,
arrastrándose en la hierba,
dice alzándose de pronto
ante los fusiles solo.
!Camaradas no tirar,
no tirar, que yo soy rojo¡.
(Miguel Hernández)

¿Eres tú, Guadarrama, viejo amigo,
la Sierra gris y blanca,
las Sierras de mis tardes madrileñas
que yo veía en el azul pintada?.
Por tus barrancos hondos
y por tus cumbres agrias,
mil Guadarramas y mil soles vienen,
cabalgando conmigo, a tus entrañas.
(Antonio Machado)

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